

Ibon Amatriain coge una ola XXL respaldado por la moto de Adur Letamendia, ayer en Getaria. /D. APREA
El Cantábrico, que golpeó ayer con violencia la costa guipuzcoana, congregó a miles de personas al borde del mar e hizo las delicias de los surfistas
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ALVARO VICENTE
El Cantábrico golpeó ayer con violencia la costa guipuzcoana. El embate de las olas contra el litoral fue el mejor espectáculo gratuito para una vez más confirmar el poder que encierra la naturaleza. Gigantescas moles de agua, tamaño XXL, algunas de hasta ocho metros de altura, rompieron todo el día contra los muros y rocas de la costa.
En Donostia, la pleamar registrada poco antes de las once de la mañana levantó grandes olas que se desplomaron sobre vehículos estacionados al borde del mar. El Paseo Nuevo donostiarra fue cortado a la circulación y al público el viernes, después de que la Inspección recibiera el aviso del temporal.
Desde Hondarribia hasta Mutriku, el temporal concitó a miles de personas al borde de las playas y los miradores situados frente al mar. Incluso hubo quienes se desplazaron desde localidades del interior.
El espectáculo de las olas gigantes volvió a originar retenciones en la N-634 a la altura de Planeixa entre Getaria y Zumaia. El estacionamiento de vehículos a ambos lados de la calzada desde primera hora de la mañana obligó al tráfico lento con paradas, que motivó la presencia de varias unidades de la Ertzaintza que mantuvieron una especial vigilancia sobre esta carretera de la costa.
Cerca de un millar de personas de todas las edades, en su mayoría surfistas habituales en las playas de Gipuzkoa y alrededores, siguieron desde el margen de la carretera las evoluciones en directo de los zarauztarras Ibon Amatriain y Adur Letamendia, ambos del equipo Pukas de tow in -el surfista es remolcado por una moto acuática hasta la pared de la ola-. Aplausos y gritos de ánimo se fundieron con los llamamientos al orden de la Ertzaintza.
Los partes meteorológicos que durante la semana anunciaban para ayer una nueva jornada de surf de olas XXL dieron en el clavo. Viento sur moderado y períodos de mar por encima de los dieciséis segundos invitaban más que nunca al optimismo. Las olas llegarían a la costa guipuzcoana ordenadas y lisas, perfectas para la práctica del surf. Tanto que Ibon Amatriain, presente en Hawai la pasada semana en la ceremonia inaugural del campeonato invitacional de olas grandes más prestigioso del mundo, el Quiksilver Eddie Aikau, optó por adelantar su vuelo de regreso al sábado y poder así cumplir con su cita anual con Playa Gris.
La ola más internacional de Gipuzkoa no falló. Rugió otra vez en marea baja y como nunca en alta a primera hora de la mañana. La pared de la ola superó los diez metros. El tándem Amatriain-Letamendia funcionó como un reloj, aunque en la sesión de la mañana el segundo integrante fue arrastrado por una enorme espuma que no llegó a poner en peligro su integridad física pero que vino a confirmar la peligrosidad que supone hacer frente a montañas de agua equivalentes a más de tres pisos de altura. «Situaciones así nos ponen en nuestro sitio y nos hacen ver a lo que nos estamos enfrentando», aseguraba ayer Letamendia tras una intensa jornada de surf.
Profesionales de la fotografía y curiosos inmortalizaron las imágenes que ya corren por internet y móviles. Quién sabe si alguna optará a los premios XXL Billabong que se entregan en California a las olas surfeadas más grandes del mundo.