Aranburu ha asombrado a todo el mundo en la meca del surf. /ASP
25-11-07
Aritz, al WCT por la puerta grande
Asombra en Haleiwa, donde alcanzó la ronda de semifinales en olas de cuatro metros
GALERÍA DE IMÁGENES DEL REEF HAWAIIAN PRO
ALVARO VICENTE
Ahora sí. Aritz Aranburu es ya matemáticamente surfista WCT a falta de una prueba para la conclusión del circuito QS. La temporada que viene participará en la Champions del surf, a la que sólo tienen acceso los 44 mejores surfistas del mundo, el circuito que se celebra en once selectas localizaciones, en las mejores olas del planeta, y el que más seguimiento, medios y nivel deportivo tiene. El no va más.
Entra además por la puerta grande, como quizás ningún otro surfista lo haya hecho nunca antes: alcanzando en la meca del surf, en Hawaii, la ronda de semifinales en el estreno de la Triple Corona hawaiana. El resultado le sitúa en órbita, en la quinta plaza de una clasificación que se alarga hasta los quinientos surfistas de todos los rincones del mundo. Suma 12.095 puntos. Y todavía quiere más. Cuanto más arriba mejor porque eso significará que en su estreno en el WCT, la próxima temporada, partirá como cabeza de serie y se ahorrará tener que enfrentarse a los primeros espadas en las primeras rondas de cada prueba del mundial.
Es difícil calibrar hasta qué punto tiene consecuencias lo logrado por el zarauztarra. Quizás haya que esperar unos años para saberlo, pero basta un dato: sólo cuatro surfistas bajo bandera europea saben hasta la fecha lo que es competir en el WCT. Eric Rebiere, Jeremy Flores, Russell Winter y Miky Picon. Aranburu será la punta de lanza de un deporte que ya no tiene freno, mucho menos en nuestra costa. Pero es que Aranburu es un deportista con gancho. Es respetado y valorado.
En Hawaii, dónde mejor, y con el apoyo incombustible de otro zarauztarra, Ibon Amatriain, presente en la isla al ser uno de los invitados al campeonato de olas grandes Eddie Aikau, se puso ayer el broche a diez años de colaboración cuando Aritz Aranburu comenzó a trabajar bajo el asesoramiento de Aitor Francesesa. El tándem se fijó la meta del WCT. Lo harían en diez años. Han dado en el clavo. Da miedo pensar qué objetivo pasa ahora por sus cabezas. Con apenas 22 años se le abre un futuro en el que es difícil saber dónde quedará fijado su listón. Su surf todavía puede progresar en muchos apartados. Está por pulir. Y eso es una muy buena señal.
No ha sido nada fácil, pero por de pronto se ha ganado el cariño de los hawaianos y mandamases de la ASP. Porque pese a que Aranburu se presentaba en Hawaii como campeón de Europa y firme candidato a ser uno de los quince surfistas que ascendieran del QS al WCT, pocos, muy pocos, imaginaban que ese joven de nombre impronunciable, europeo para más señas, pudiera no sólo codearse sino apear a algunos de los mejores surfistas del mundo. Su camino hasta semifinales fue memorable. Para guardar en la videoteca. En olas hawaianas por encima de los cuatro metros, Aranburu fue pasando rondas, apeando a grandes surfistas como Taj Burrow, Bruce Irons o TJ Barron, entre otros, hasta codearse en semifinales con Joel Parkinson y Bede Durbidge, a la postre finalistas de un campeonato que ganó como no podía ser de otra forma un hawaiano: Roy Powers.
Ver a Aranburu moverse en olas de cuatro metros, en Haleiwa, fue un gustazo para todos los sentidos, un excelente anticipo de lo que puede ser la temporada que viene. La ASP ya puede ir ingeniándoselas para amplíar el ancho de banda en internet. La marea Aranburu tiene todas las papeletas para bloquear la red. Antes espera Sunset, a partir del lunes, en la que si consigue otro gran resultado ser invitado a la prueba que pone el cierre a la temporada profesional, el Pipeline Masters. ¿Se lo imaginan? Con Aranburu todo es posible.