

Sally Fitzgibbons celebra su triunfo en Soldier´s Beach. /ASP
Javier Larraya, de 25 años, desarrolló su proyecto fin de carrera en la empresa líder mundial de snowboards y dio con una máquina que los técnicos estadounidenses estaban buscando
OIER FANO
Ser un joven donostiarra y ofrecer soluciones a una multinacional estadounidense líder en su sector suena a ciencia ficción. Mucho más si uno todavía se encuentra en edad universitaria. Sin embargo, lo que parece una quimera, se tornó en realidad hace unos meses, cuando Javier Larraya, recién licenciado en Ingeniería Industrial en Tecnun (UNAV), desarrolló su proyecto de fin de licenciatura en la multinacional Burton Snowboards, en Vermont, Estados Unidos. Dio con una fórmula que la compañía estaba buscando y que daba a sus técnicos grandes dolores de cabeza.
Todo empezó cuando Larraya, de 25 años recién cumplidos, decidió viajar a Estados Unidos, tras concluir sus estudios en Lyon. «Después de mi experiencia en Francia, pensé en realizar el proyecto de fin de carrera fuera de España. Lo académico pasa a un segundo plano con todo lo que te ofrece el viajar y conocer mundo».
A Larraya siempre le apasionó el snowboard, lo practica cada vez que puede, por eso cuando llegó a Burlington (Vermont), se le pusieron los ojos como platos. «No elegí esta localidad estadounidense por ser sede de Burton, multinacional líder del sector, pero cuando llegué allí me quedé impresionado por sus instalaciones. No conocía a nadie. Llegué a esta localidad de la costa este de EE UU con 26 grados bajo cero. Es el mejor lugar del país para practicar snow. Estaba sólo, así que fui a la universidad local y me busqué la vida, pedí un contacto con la empresa y conseguí una entrevista. Me lo tuve que guisar yo solo. Me junté con los ingenieros manager de Burton y comentamos mi trayectoria. Al escuchar mi pasión por el snow, me explicaron el proyecto».
Tablas personalizadas
Una investigación muy ambiciosa que cayó en manos de este donostiarra del barrio de Gros. Burton tiene un programa de personalización de tablas, que se llama Series 13. Consiste en diseñar al gusto y medida del cliente, su tabla en lo que a imágenes, colores, mensajes, y otros parámetros se refiere, y también al tamaño. El problema al que se enfrentó Larraya radicaba en que antes, había que fabricar un molde para cada modelo. Burton contaba con varios moldes esparcidos por el mundo, en sus distintas filiales. Se buscaba un molde adaptable para fabricar el sinfín de diseños que ofrece la compañía y la fórmula se les resistía.
«Mi meta era crear un molde ajustable para la prensa de snowboards que permitiera cambios eficientes en la longitud de la tabla, la curvatura, y la geometría del tip&tail, la punta y la cola de la tabla. El propósito de este molde era posibilitar la creación de cualquier modelo de snowboard. Cada modelo se adapta a un tipo de snowboarder, algunas son más aptas para principiantes, otra para quienes quieren realizar maniobras más complicadas...». Todo un mundo.
Algo debieron de ver los recortes de Burton en este donostiarra de Gros para darle galones. En sus primeros días en la multinacional, recibió todo tipo de consignas e instrucciones que le permitieron analizar las características de la prensa. «Realizamos varios experimentos, tanto físicamente como por ordenador, teniendo en mente varias ideas, y en función de los resultados nos fuimos decantando por un camino. Tuve que aplicar mis conocimientos a la hora de experimentar con temperaturas y materiales, adaptabilidad de los materiales, resistencias... Iba con alguna idea en la cabeza, y tras muchas horas de pruebas, tests y reuniones con los ingenieros, finalmente diseñé por ordenador la estructura que derivó en la idea final. Una vez diseñado, pasamos a la fabricación e implementación del molde».
Confidencialidad
El proyecto y los datos de la investigación son confidenciales, por eso Larraya no ofrece más detalles. Lógico en un mundo en el que una buena idea empresarial otorga una gran ventaja competitiva. Como suele ocurrir en estos casos, Larraya no recibió una compensación económica acorde a lo que su invención reportará a la compañía americana, pero él no cree que esto sea injusto. Está encantado con Burton. «Yo tenía mi contrato, así que estoy muy feliz, no puedo decir más. Estoy agradecido a la empresa por todo lo que he podido aprender, el dinero no lo es todo, y creo que la experiencia me ha aportado más a mí que a ellos. Mi currículum, apenas unos meses después de acabar la carrera, ya tiene bastante peso. Pero sí es cierto que esta nueva máquina les va a ser muy útil en el futuro, tanto en el programa de Series 13 como a la hora de crear prototipos para los nuevos diseños».
Larraya aprovechó para traerse un buen arsenal de tablas, como las que muestra en la foto que ilustra este reportaje. «Algunas hechas por mí mismo», apostilla.
El futuro de este licenciado en Ingeniería Industrial puede pasar por Estados Unidos. Burton Snowboards no parece estar por la labor de dejarlo escapar. «Estoy a la espera de un puesto de ingeniero en Burton que se va a crear en varias semanas, y del proceso de visado que supone. Es complicado por todo el aparato burocrático, pero no me cierro puertas».