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Alain Gonfaus y Juan Aizpitarte ante una foto de varias generaciones de surferos. / Euskadisurfer

24-09-09

Alain Gonfaus: «El surf en Gros es canalla y de hacer pu... aunque haya camaradería»

Ha reunido a los pioneros de un deporte, que dio sus primeros pasos en la ciudad en los años 60, con todos sus sucesores. La historia continúa a través de fotos y de vídeos.

M.L.
Su libro Surfers, una visión antropológica de la cultura del surf se ha convertido en el origen de un ambicioso proyecto que, desde hace tres años, trata de crear un amplio archivo audiovisual para conocer y entender la historia y evolución del surf en San Sebastián. Centenares de documentos avalan ya la iniciativa que promete continuar creciendo. Todo, con la firma de Línea Curva y el beneplácito de la comunidad surfera de Gros.


- Antes de nada, ¿en qué consiste Línea Curva?
- Es una asociación cultural sin ánimo de lucro que hemos puesto en marcha Juan Aizpitarte y yo. Nos conocemos desde pequeños y ambos tenemos inquietudes artísticas, además de gustarnos el surf y el monopatín. A raíz de publicar mi libro sobre los surfers -también he editado una novela de temática sexual más recientemente-, pensamos en dar un paso adelante, emprender un proyecto más importante que le diera continuación. Así nació la web carabgros.

- ¿Por qué Cara B?
- La Cara A es la parte visible y comercial de este fenómeno imparable descubierto en 1778 por el Capitán Cook y traído desde las islas de Hawai; la Cara B es el lado desconocido y personal de la experiencia generacional dentro de la comunidad de surferos de Gros. Abordamos la evolución del surf local desde los años 60 a hoy a través de la recopilación de fotos y vídeos procedentes de archivos privados. Todos los fondos han sido cedidos. Es algo impresionante. Lo importante no es tanto el deporte, sino lo que representa, una forma de vida.

- ¿Cuántos documentos han conseguido reunir hasta el momento?
- Tenemos unas 400 fotografías que hemos ordenado por décadas. De los primeros años hay muy pocas. Es lógico, no existían apenas surfers ni se hacían casi fotos. De los 70 y 80 existen muchas más. Son también las más especiales, porque reflejan una época de cambio y revolución. Los 90 fueron menos intensos e interesantes y por eso hay menos instantáneas. Las de 2000 en adelante, representan tiempos más cercanos.

- ¿Y vídeos?
- Hemos reunido unos cuantos. El más antiguo es de 1968. Nos lo cedió un señor mayor, Alberto Zuloaga, por medio de Jon Izaguirre. Hay otro grabado en Súper 8 en Zarautz en 1971. Es algo increíble. Puede verse a Pilar Tarongui, una surfista de la época, en un campeonato celebrado en esa localidad.

- Debe de ser curioso.
- Tanto como el que fue grabado en La Zurriola en 1982. Refleja cómo era la playa antigua, el pico de Gros, los surfistas míticos, como Artetxe. Es un vídeo que apareció como por arte de magia. Hemos hecho también uno de diez minutos, editando y rescatando escenas a las que hemos añadido banda sonora y sonidos del surf de la época. Es el vídeo estrella.

- ¿Cuándo comenzó esta búsqueda de recuerdos?
- Hace tres años.

-Hace unos días presentaron Cara B de forma oficial en Okendo. ¿Cómo fue la experiencia?
- Muy bien. Queríamos reunir a abuelos tabloneros, jóvenes radicales de tabla corta, nostálgicos del twin fin, amazonas surferas, cursillistas desorientados y demás especímenes marinos a un encuentro con la historia del surf y sus protagonistas. Proyectamos Antecedentes, un diaporama del surfing local a través de más de 40 años de vida; Remontando las olas, un vídeo grabado en Itziar a principios de los años 80; y Local lengends, grabado en la playa de Gros en 1982 con algunos de los surfistas locales más emblemáticos. También hubo tablas de época, fotos legendarias y un concierto de sur-rock de la mano de Los Fontane. Nos permitió conocer historias de los pioneros, aquellos que para tener una tabla llegaron a robársela a los guiris.

- Se ha convertido en una especie de antropólogo del surf de Gros. ¿Qué tiene de especial?
- Es un surf canalla, de hacer putadas y pequeñas cabronadas, aunque haya cierta camaradería. Es de clavarte el puñal por la espalda, pero por cachondeo. Es muy auténtico.

- Esa esencia quedará recogida en su archivo.
- Por supuesto. Lo más importante es que es público y abierto a la aportación de recuerdos e historias.