Los donostiarras Pablo y Javier Martínez no podrían practicar su deporte favorito, el snowboard extremo, de no ser por los avances de la ciencia
KARMEN ARRIETA. Los avances y las innovaciones de la ciencia están a la orden del día y nos los podemos encontrar en nuestra vida cotidiana. Esto fue lo que defendieron ayer los hermanos Martínez Muñoz en la conferencia que ofrecieron en el Kutxaespacio de Donostia con motivo de la Semana de la Ciencia.
Pablo y Javier Martínez Muñoz son dos treintañeros donostiarras con una pasión en común: el snowboard. Un deporte que practican desde hace aproximadamente once años y que les ha llevado a viajar hasta Argentina. «Practicamos snowboard fuera de pistas en Las Leñas, en Argentina, un lugar especial por la buenísima calidad de la nieve», cuentan. Esta práctica les enganchó desde el primer momento que empezaron a practicar en el Pirineo aragonés, y estos días esperan ansiosos el inicio de la temporada.
Pese a su gran afición reconocen que no podrían practicar este deporte si no fuera por los avances y las innovaciones que día a día se van creando gracias a la labor de los científico. Aunque parezca difícil de creer, su influencia llega a ámbitos muy cercanos a la vida cotidiana. «Utilizamos la ciencia y la tecnología para minimizar riesgos», señalan. Los dos hermanos acuden a Argentina cuando aquí es verano y, por lo tanto, allí invierno.
Lo hacen equipados con aparatos de última tecnología que adquieren a través de internet. Una tabla de snowboard de fibra de carbono, «que es mucho más ligera que el resto», un casco con cámara de vídeo incorporado, «para que luego puedan ver nuestros familiares las imágenes y así ellos también disfruten» y unos pequeños aparatos de rescate de víctimas de avalancha (Arva).
Pero lo que realmente sorprende toda su equipación es una mochila que tiene incorporado un Avalung, un dispositivo con un sistema de respiración que se utiliza en caso de ser sepultados por un alud. Consiste en una boquilla colocada en la hombrera de la mochila, conectada con un sistema de filtrado y expulsión de gases en la parte posterior del macuto. «Su utilidad se debe a que la mayoría de las muertes por avalancha se producen por envenenamiento por el CO2 exhalado por la propia víctima durante su enterramiento», señalan.
Pero además de estos aparatos, la ciencia también les ayuda a practicar su deporte favorito a través de la meteorología, la nivología o la topografía. «Para nosotros es básico saber qué tiempo nos vamos a encontrar cuando estemos en la montaña», cuentan. Por eso, ha sido clave conocer antes de sus expediciones las predicciones de viento, lluvia o nieve.
Los valores de la montaña
Pero si hay algo que realmente destacan los hermanos Martínez son «los valores que desarrollamos al practicar este deporte: esfuerzo, sacrificio, confianza, disciplina, amistad...». Tal y como cuentan, compartir una bajada con un compañero es «una experiencia muy positiva. El simple hecho de haber compartido ese momento sirve para poder ir a cenar juntos ese mismo día», coinciden.
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