

A falta de concluir con ciertos trabajos de acondicionamiento, los miembros de ZISKE ya utilizan el local. El viernes se inauguró el nuevo recinto en el barrio de Larretxo
«Hace ya diez años que funciona el club y desde un principio nuestro objetivo era el de disponer de un espacio. Por fin ya lo tenemos», comentó Isaak Agirrezabalaga, presidente de Zumaiako Itzurun Surf Elkartea (ZISKE) en el transcurso de la inauguración del local para los surfistas que se ha habilitado en el polígono de Larretxo, encima del frontón y cerca de la playa de Itzurun. A falta de concluir ciertos trabajos de acondicionamiento, como la instalación de estanterías o espalderas, que se prevé estén finalizados en el plazo de quince días, los surfistas comenzaron desde el primer día a disfrutar de sus nuevas instalaciones.
Los integrantes del club de surf local dispondrán de vestuarios, duchas, una oficina y un lugar donde reunirse en los 170 metros cuadrados que dispone el local. El Ayuntamiento ha desembolsado la suma de 144.000 euros por la compra del local, a lo que hay que añadir otros 193.000 euros para los trabajos de reforma, que han sido sufragados a través de los fondos del Gobierno Central para hacer frente a la crisis (popularmente conocido como Plan Zapatero).
Una treintena de surfistas acudieron al barrio de Larretxo para conocer de primera mano las instalaciones de las que podrán disfrutar en los próximos años. En el breve y sencillo acto de inauguración, el alcalde Iñaki Agirrezabalaga recordó como los surfistas solicitaron hará un año un local ante las dificultades que sufrían a la hora de practicar el deporte. Por su parte, el concejal de urbanismo Andoni Etxaniz utilizó un símil surfista para afirmar que «por fin hemos tomado la ola».
El club ZISKE tiene en la actualidad más de medio centenar de miembros que hasta ahora no disponían de un espacio donde guardar el material, entrenarse o reunirse. «Cada uno iba por su lado. Ibamos a la playa y si había buenas olas entrenábamos o practicábamos el surf», afirmó el presidente del club, quien añadió que «este nuevo local no nos ofrece unos vestuarios y duchas, sino también un lugar donde reunirnos, entrenarnos u ofrecer cursillos». El nuevo espacio les ofrece, la oportunidad de realizar entrenamientos o ejercicios cuando no haya olas. «Nos da un nuevo abanico de oportunidades».