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Fotografía

El surf moderno cumple cincuenta años en Euskadi desde que el marido de una célebre actriz de Hollywood se zambullera en aguas de Biarritz.

26-05-2007

Bailando en el agua

 

Todo el que se asomó aquel día de septiembre de 1957 a la playa Côte des Basques de Biarritz no podía creer lo que estaba contemplando. Una persona estaba haciendo piruetas en el agua con una tabla. Como si estuviera bailando en ella. Ese hombre era Peter Viertel, director de cine, escritor, guionista y marido de la actriz de Hollywood Deborah Kerr. Él fue el pionero del surf moderno en Euskadi. El ver a un hombre fluir sobre una tabla a través de las olas fue un acontecimiento social que conmocionó especialmente a los jóvenes de la época en Biarritz. Todos quisieron emularle. Algunos pudieron practicarlo; otros se quedaron en el camino debido a las dificultades para encontrar material o su alto coste. Pero lo que es evidente es que Biarritz quedó definitivamente ligado al comienzo del surf en Euskadi.

Desde la Federación Vasca de Surf-Euskal Herriko Surf Federazioa (EHSF), su responsable de comunicación, Zuberoa Andrés, mantiene sus dudas en cuanto a considerar a Viertel como el pionero del surf como tal en Euskadi. A su juicio, la figura del marido de Deborah Kerr debe tratarse «como el hombre que trajo el surf moderno a Euskadi, ya que hubo personas que habían practicado otras modalidades». En este sentido, Andrés no puede evitar hablar de Françoise Delanne. «Una mujer interesantísima -añade entre risas y devoción-, ya que existe otra versión no oficial en la cual consta que ella ya practicaba el surf en los años 30, si bien en la modalidad de bodysurf y no en el moderno. Delanne se pudo permitir ese lujo porque pertenecía a una familia muy adinerada de Aquitania. Además, ella fundó el primer club de surf femenino y danzas vascas en Euskadi. La llamaban "la loca de la playa", pero lo que es evidente es que es una figura esencial».



A continuación, la responsable de comunicación de EHSF saca a relucir el nombre de José Luis Elejoste, «un vizcaíno que comenzó a surfear en una playa considerada hoy de segunda, la de Plen- tzia. Tenía una ola de largo recorrido en 1964. Elejoste había conocido el surf gracias a una película de un cineasta hawaiano proyectada en uno de esos típicos cines al aire libre de la época. Le emocionó lo que vio y compró una tabla de una empresa argentina que vio en un catálogo. Cuando la recibió, se metió al agua ante la mirada atónita de la gente. Todo esto sin olvidar a Jesús Fiochi, que está considerado como el pionero del surf en España». Existen un sinfín de versiones acerca de los primeros surfistas en Euskadi. «Lo que está claro es que Viertel trajo el surf moderno. A partir de ahí, vienen todos los demás».

Que son muchos. Pero Alain Gonfaus, escritor donostiarra y teórico y práctico del surf, recopiló a muchos surfistas de San Sebastián en un libro editado el pasado junio bajo el título de Surfers, una visión antropológica de la cultura del surf. En él, se da a conocer la historia de cada uno, desde los pioneros como los hermanos Arteche hasta los últimos jóvenes en incorporarse a este «modo de vivir». Iñaki Arteche (San Sebastián, 1933) es el primero de ellos, junto a su hermano Jose Mari. Surfearon por primera vez a finales de verano de 1964 en Gros. Gonfaus cuenta que Arteche «se construyó su propia tabla gracias a una referencia encontrada en una revista especializada de surf un año antes». Al mismo tiempo comenzó el tercero de los Arteche, Javier, que continuaría con el deporte más en serio hasta el punto de proclamarse campeón de España en 1969.

Carlos Ibañez, Miguel Azpiroz -alias Pajarua-, Iñigo Letamendia, Braulio Etxeberria, Mariano Larrandia... Son nombres que enumera Gonfaus, que no tiene duda de estar hablando de los grandes.

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A medida que pasaron los años, el deporte evolucionó y el tiempo trajo los inevitables avances. «No hay que olvidar -recuerda Gonfaus- que las tablas han sufrido diferentes procesos de fabricación y de materiales. Al principio eran de madera y terriblemente pesadas. Después, se utilizaron distintos tipos de madera. A finales de los años 50 se empezó a experimentar con el poliuretano y la fibra de vidrio, que aligeró mucho el peso de las tablas. Este cambio provocó una manera mucho más ágil de surfear».
Un nombre que conviene sacar a la palestra es el del oriotarra Pa- txi Oliden, que en 1970 comenzó a fabricar tablas de surf en un taller de su localidad natal. Gonfaus aclara que «los años 60 y 70 eran tiempos en los que no existía una fuerte infraestructura del surf en el País Vasco. Las tablas eran muy caras y Oliden quiso ayudar a sus vecinos. Les ofreció la posibilidad de optar a este material a un coste más bajo. Lo más curioso de toda esta historia es que él no surfeó en su vida».

Los años 80 vienen marcados por el nacimiento de la Federación Vasca de Surf y la competición deportiva. En la Asamblea General Extraordinaria de socios celebrada en Bilbao en 1989 se acordó por unanimidad constituir la Federación de Surfing del País Vasco. Pero antes de ello, en 1987 se formó el Comité Pro Federación de Surfing con la participación fundamental de dos nombres: Mi- txel Verdes y Jon Susaeta. Vieron que no existía una organización, por lo que se presentaron ante la Federación Española y al estar sin funcionamiento ésta, se animaron a crear primero la Federación Vizcaina para luego crear la Vasca, con el propósito de fomentar, reglamentar y dirigir el surf.
Muchos años después, las playas de la costa vasca continúan llenándose de surfistas. El apoyo está garantizado. Después de leer esta historia, a lo mejor el siguiente en bailar en las olas es usted. A la izquierda Peter Viertel -quinto por la derecha- posa con unos amigos en Biarritz en 1959. Debajo, Javier Arteche surfeando en La Concha en 1966. Es la foto más antigua de una persona haciendo surf en San Sebastián.