
Diferentes tipos de tabla: a la izquierda una shortboard, en el centro una minilongboard y a la derecha una longboard.
La gran pregunta: ¿Que tabla me compro? A todos nos pasa. Por suerte la evolución del deporte ha hecho que en la actualidad las cosas sean más fáciles para los que se deciden a probar el deporte de la antigua realeza hawaiana, los Alli’i. En otros deportes como el snowboard o el windsurf se tiene mucha conciencia sobre el equipo que se recomienda a los principiantes. Muchas veces eso no se aplica al surf, probablemente porque durante muchos años la fabricación de tablas se redujo a un solo tipo de tabla y en un escaso margen de tamaños.
A nivel mundial se ha salido de esa uniformidad y por suerte en los surf-shops locales también podemos ver una oferta más variada en cuanto a tipos de tablas. Lamentablemente muchas veces los vendedores no solo no surfean y por lo tanto difícilmente te puedan aconsejar, sino que tienen muy poco conocimiento de cómo se fabrica una tabla. No todos tenemos que usar el mismo tipo de tabla, pues no somos todos iguales. Factores como el peso, altura, estilo, habilidad, experiencia del surfista, y el tipo de ola que va a surfear, tienen que ser tenidos en cuenta para encontrar la tabla que nos vaya a ayudar a aprovechar al máximo la experiencia surfística. Esta experiencia es básicamentediversión, el alma del surf es la alegría de la interacción con la eternamente cambiante energía del mar. Eso es lo que nos hace a los surfistas volver y volver al mar en busca de mas olas. Pero si no logramos cogerlas mucho no nos divertimos, ¿no?
Pero volvamos a nuestro amigo principiante, sin olvidar la esencia del deporte. Cuando uno comienza o es un surfista que vive lejos del mar y por lo tanto no surfea con regularidad corre con algunas desventajas como la falta de habilidad y resistencia para remar. La remada es una maniobra clave que nos permite tomar la ola, y si no tenemos brazos estaremos siempre “entrando” tarde en la ola cuando se pone más “chupada” y es mas crítica la bajada.
Para solucionar esto debemos apuntar a una tabla que tenga buena flotación, es decir, bastante volumen. Además la falta de práctica nos lleva a ponernos de pie con lentitud y pisar mal la tabla con lo cual las posibilidades de coger la ola se nos estrechan bastante. Aquí una tabla ancha nos perdonará estos errores y nos dará mayor velocidad de planeo sobre la ola lo que nos ayudará a pasar secciones débiles o nos permitirá intentar alguna maniobra.
Otro factor que nos condiciona mucho es que en nuestras aguas se usa traje de neopreno durante el otoño y el invierno, con lo cual le estamos agregando unos 10 kilos a nuestro peso y ni hablar de la falta de movilidad que produce un 4/3. Básicamente lo que queremos es coger olas y no quedarnos semisumergidos mientras vemos a los demás llevarse las olas, ¿Es eso diversión?
En general en el mercado encontraremos 3 opciones:
1- SHORTBOARDS: lo que más conocemos como tablas de surf, de entre 6 y 7 pies de largo. Son de gran maniobrabilidad y fáciles para “filtrar” las olas, pero a menos que le ajustemos las dimensiones, pueden no ser lo mas indicado para el principiante por la falta de flotación y estabilidad. Sin embargo es espectacular verlas bajo los pies de un surfista experimentado.
2- FUNBOARDS, MINILONGBOARDS,HIBRIDOS: son en general tablas mas largas y anchas, con nariz y cola más anchas que nos dan buena flotabilidad y remada. Fácil para tomar las olas sin ser mas dificil la “filtrada”. Conservan la maniobrabilidad de los shortboards, son muy recomendables para aprender, o para surfistas de mayor tamaño o edad
3- LONGBOARDS: los clásicos tablones de 8 pies para arriba. Excelente flotabilidad y remada. Con una de estas puedes salir surfeando en la primer ola con facilidad, su desventaja inicial es adaptarse al tamaño para filtrar y maniobrar. Esto de ninguna manera es un límite, por el contrario, maniobrar alguno de estos “barcos” puede convertirse en un arte sutil que algunos consideran una danza.
Para finalizar hablemos de la economía, tema clave en los tiempos que corren. Obviamente cuanto más grande es la tabla mayor será su costo. Es importante chequear el producto en el que estamos invirtiendo. La resistencia de la tabla suele ser lo primero que hasta un neófito logra analizar, pero hay detalles como calidad de la terminación, poros o aires del laminado y excesos de lijado, que no se aprecian tan fácilmente a simple vista y pueden traernos a corto plazo inconvenientes. Por ejemplo, un exceso de lijado, que deje al descubierto el tejido (cuya trama puede verse si se presta un poco de atención) nos esta sentenciando la tabla a una muerte prematura, ya que comenzará a “chupar” agua desde el primer día que la metamos al mar, y esto hace que se vaya ablandando pues se pudre el poliuretano en el que está moldeada.
Como conclusión, si vais a comenzar tratad de elegir una tabla lo más ancha y voluminosa posible y por lo menos 30 centímetros más larga que vuestra altura, en lo posible hablad directamente con los fabricantes y comprad una tabla a medida, la inversión os recompensará con grandes satisfacciones en el agua. Muchas veces quienes están empezando compran una tabla usada, (tal vez por precio), pero que no fue diseñada para ellos y les cuesta mucho más aprender, en ese caso lo barato sale caro...