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Fotografía

El club de surf donostiarra, que cumple seis años, está en plena fase de desarrollo. El local ubicado a pie de playa, en Sagüés, y su nueva página web son síntomas de su expansión.

01-06-2007

Groseko Indarra, la unión hace la fuerza

El surf ha dejado de ser un deporte de minorías. En los últimos años, la repercusión de esta modalidad en los medios ha mostrado claramente su idiosincrasia. Ni es un deporte de vagos ni exclusivo para gente joven. Llegado el mes de junio, la playa de la Zurriola se llena de tablas y de niños o abuelos que quieren iniciarse en este completo y exigente deporte. Se ofrecen cursillos a todas horas y en el mar no cabe un alfiler. El surf está de moda y se ha convertido en un reclamo turístico más para la ciudad. Pero antes de que la cultura de este deporte se extendiera, varios surfistas trabajaron duro para impulsar su pasión. Entre ellos, Haritz Mendiluze, que junto a Carlos Fernández, Jesús Jiménez y Julen Larrañaga forma parte de la Junta del Groseko Indarra, un club de ciudadanos amantes del surf.

«El "Ayunta" se portó»


Muchos habrán visto su privilegiada sede social, a pie de playa pegando al muro de Sagües. «Estamos encantados», asegura Mendiluze. «El Ayunta se portó de lujo con nosotros. En el 2000 creamos el club para hacer fuerza, para que se nos oyera. Varios de los surfistas de Gros de toda la vida creímos necesario contar con un local con agua caliente y espacio para guardar las tablas, y nos dimos cuenta de que juntándonos se nos escucharía. Inicialmente la cifra de socios ascendió a 40. Sólo podíamos ofrecer la tramitación de la ficha de federados y poca cosa más, pero nos pusimos en contacto con el consistorio y tras mucha lucha, negociaciones y alguna que otra disputa nos concedieron el local». Ahora son 250 los socios de este club, que está en plena expansión. No pueden ampliar el cupo porque necesitan organizarse, y el local, aún siendo «un regalo caído del cielo», no es lo suficientemente grande como para abarcar toda la demanda. «La cuota de socio es barata para lo que ofrecemos. Por 120 euros no sólo puedes guardar tu tabla. En invierno -y en verano- puedes ducharte con agua caliente. Cuando sales del mar a cinco grados y enchufas el agua caliente, casi ni te lo crees. Pero además, tramitamos la ficha de federados y contamos así con un seguro a terceros a nivel mundial».

El Ayuntamiento pidió al Groseko Indarra que pusiera en marcha una escuela de surf como contrapartida a la cesión del local. «El buen rollo ha sido recíproco. En la alcaldía están concienciados de la fuerza del surf en la ciudad y nosotros tenemos que cumplir. Hemos tenido que hacer una fuerte inversión, sobre todo en lo que a material se refiere. Pero vemos que nuestro deporte está creciendo y que quienes pasan por nuestros cursos se enganchan y eso gusta», afirma.

Aunque con la proliferación de nuevos surfistas, aparecen ocasionalmente algunos inconvenientes. «Casi todos los surfistas locales estamos encantados con el apogeo de nuestro deporte, pero a veces nos encontramos con problemas, porque existen unas normas no escritas que hay que respetar en el agua. Hay quien se informa y las desavenencias desaparecen, pero algunos novatos, dicho desde el respeto, van con una frase preparada para lanzarla a quien le haga alguna indicación. "La playa no es tuya". Hay que respetar, tener cuidado, y saber dónde surfear. Tampoco hay una ley que obligue a esperar hasta que un frontón se libre, aquí ocurre lo mismo».
Bittor Alkiza, socio
El club de Gros aglutina a lo mejorcito que ha pasado por la Zurriola en los últimos años. «Desde Norman Landa hasta Julen Larrañaga pasando por Jesús del Solar. Gente reconocida a nivel estatal. Pero también tenemos a críos de diez años que vienen pegando fuerte. Julen y Ethan Egiguren, Borja Agote o Gorka Biggi nos darán alegrías en el futuro». El ex realista Bittor Alkiza es uno más de los 250 socios, pero Mendiluze prefiere no destacarlo. «porque es un tío muy discreto, majete, y puede que no le haga gracia. Ahora bien, que le pregunten a ver si es un deporte exigente. Seguro que más de uno se sorprende con la respuesta». Alkiza no es el único futbolista amante de este deporte. Bixente Lizarazu pasaba bastante tiempo de sus vacaciones encima de una tabla.
El aparentemente postergado proyecto del puerto deportivo no quita el sueño a los surfistas del Groseko Indarra. «Después de temporales como el de la semana pasada se demuestra que la ubicación idónea no es Sagüés. Pero al margen de todo eso, y viendo lo bien que nos tratan en el Ayuntamiento, no creo que se planteen proyectos que puedan acabar con el surf en La Zurriola». Haritz aprovecha para recordar a Odón Elorza que está invitado a aprender a surfear. «Sabe que cuando quiera le damos clases para que se inicie en esto del surf. Hace tiempo que desaparecieron los tabúes y yo ya le veo encima de una tabla».