ARITZ, LA ESTRELLA. Aranburu fue el centro de atención en Zarautz. /DAVID APREA
Confirma que está en el camino para recuperar su mejor nivel en un año marcado por las lesiones. Boal ganó la final de Rip Curl Pro a Joan Duru
Alvaro Vicente | 15-IX-08
Aritz (Quiksilver, Pukas, DC, Kirolgi...) vuelve a sonreír. Da gusto escucharle hablar de surf sin esguinces, torceduras y molestias físicas de por medio. Es él. En Zarautz, dónde si no. Acaba tercero, el que es un excelente resultado en su carrera, pero más allá de clasificaciones, puntos y dólares, lo que cuenta es que Aritz está en el camino.
Es ese surfista cerebral en competición, el que no deja un cabo suelto y se guarda un as en la manga por lo que pueda pasar. Pese a que se ha quedado a un paso, la dureza mental exhibida durante todo el campeonato mantiene viva la llama. Otra cosa es su surfing. Todavía tiene margen de mejora. Faltaría más. Su circuito, el WCT, le espera. Toca Europa. El próximo viernes empieza la prueba de Hossegor. Y luego llegará Mundaka. Sus dos olas favoritas.
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Zarautz coronó al surfista todoterreno capaz de surfear con sol y olas de un metro; con viento, lluvia y paredes de dos metros, y como ayer, con on shore por la mañana y olitas por la tarde. Un sinvivir. Ha habido de todo. Temporales incluidos que han ido reduciendo el número de carpas de la zona de competición a medida que avanzaban los días. Suerte que los protagonistas, los surfistas, han quedado encantados con el campeonato. Han tenido comida, bebida, zona de descanso, masajistas a su disposición y duchas.
No siempre es así. Su opinión cuenta si se quiere pasar el año que viene a un seis estrellas.
Duru, mejor en semifinal
El camino de Aritz se cerró en semifinales ante Duru. Fue una derrota sin paliativos, a la que no hay que ponerle paños calientes. Estuvo mejor y no hay mucho más que decir. Supo sacarle partido a esa orillera de izquierdas frente a la zona de jueces, mientras que Aritz optó por esperar más dentro. La ola se le quedaba sin fuerza.
Para entonces Aritz había demostrado que sí, que vale ya de preguntarle por su lesión, que es tiempo de surf. Si no, cómo se define lo que hizo previamente en la ronda de cuartos de final. Aritz estaba contra las cuerdas. Necesitaba un 6,83 porque Blake Wilson le tenía acorralado desde que había conseguido un 8,33 en su primera ola. Aritz esperó su oportunidad. Como en la temporada del éxito. Ni se inmutó. Porque confiaba en que le llegara esa úla ola con la que poder dar la vuelta a la manga. Y llegó. A tres minutos del bocinazo Aritz logró un 7,27 cuando pocos podíamos imaginar que en esas condiciones de olas se pudiera conseguir. En semifinales. Objetivo cumplido. Terminaría tercero como mínimo.
Y ahí se quedó. Un bronce en un campeonato cinco estrellas suena muy bien. Es para tenerlo muy presente por más que ahora sea surfista del WCT. Es lo que tiene subir el listón. No tarda en entonarse el «todos queremos más» y se da por hecho que Aritz se va a pasear en el QS. Nada más lejos de la realidad. En el QS nadie es más que nadie. Que se lo pregunten a Nathan Hedge o a Leonardo Neves, dos primeros espadas que no entraron en cuartos de final.
Pablo Gutiérrez, enfadado
Y es que son tantos detalles y tantos condicionantes que no todos aceptan por igual las derrota. Pablo Gutiérrez, el rival de Aritz en octavos a primera hora de la mañana, se marchó echando pestes. No estaba de acuerdo con el criterio de los jueces porque consideraba que se había favorecido a Aritz. Perdió --o ganó Aritz- por una diferencia de 5,17 puntos (11,16 por 9,67). En la fuerza que Aritz imprime a sus giros pudo estar la diferencia.